Justicia, Verdad y anhelo de Reparación en el Partido Colombia-Inglaterra

Si aún se interesan en #COLENG permítanme explicarles un poquito de lo que sienten, se llama injusticia. Violación a reglas pre-convenidas en una colectividad. Del estudio de estas situaciones de humanidad, se ocupa la disciplina del derecho. El partido #COLENG ya se fregó, estamos fuera y el daño está hecho, pero mientras sufrimos llega por lo menos un fresquito al ver que los otros -una gran cantidad de personas y críticos- vieron lo injusto del arbitraje, la mala-aplicación de las reglas del juego y con ello la violación de nuestra oportunidad legitima o derecho a competir en franca lid y poder ganar a punta de nuestros méritos y talento representados por la selección colombiana.

 

Ese fresquito, es un componente clave de la justicia, y no, no, es consuelo es verdad, el valor supremo, por eso lo buscamos instintivamente y lo regamos. Lo conversamos, lo twitteamos y lo reposteamos. La verdad es eso que toda víctima de un injusto busca; añora que se sepa y se ventile la verdad, la versión resarcidora de los hechos disimulados y camuflados por el opresor, el violador de sus derechos a juego limpio. La Verdad se ocupa de curar la tristeza y la piedra que tras de sí deja el daño, hace el reconocimiento formal de las reglas violentadas, torcidas, y de las oportunidades de triunfo truncados, del desarrollo interrumpido.

 

Ese es el componente de VERDAD de la triada “Verdad, Justicia & Reparación” sobre la que tanto se oye en los medios. Usualmente ligada a abogados, jueces, líderes sociales y defensores de derechos humanos violentados.

 

En ocasiones complejas como esta, Colombia tiene que seguir jugando, no se puede escapar, renunciar a seguir en mundiales, salirse de la FIFA, le toca pasar la página y tragarse el sapo. Aceptar que la FIFA no va a abrirle un proceso a Geiger, ni tampoco nos va a indemnizar en especie con un cerro de billetes ni en especie convocando a otro partido con Inglaterra ni tampoco simbólicamente mediante una placa reconociendo el error, la embarrada. Pero lo que sí se puede hacer desde la generalidad de la realidad, desde la sociedad civil es rodear a la selección, hacer olas de opinión y no dejar que se les pase por encima como si nada, tal y como estamos haciendo. Si no hay Justicia, ni tampoco reparación que por lo menos haya Verdad. Que se ventile y circule la versión de nuestros hechos sobre lo ocurrido, eso sirve. La simpatía de mucha gente, Maradona incluido, se siente para nosotros las víctimas como un abracito de reconocimiento a la zancadilla; bálsamo para cerrar nuestras heridas, pasar la página y poder arrancar de nuevo.

 

Ojalá que esta victimización sentida por 50 millones de Colombianos nos sirva para entender la importancia de la VERDAD. Que el ejercicio de enterarse detalladamente de lo que paso, el replay o repaso de los hechos, mirar al detalle la mano, el balón, las intenciones de los jugadores, analizar el lenguaje verbal y corporal de un árbitro angloamericano en un partido entre Angloeuropeos y Latinoamericanos, la inadmisión de permitir allegar evidencia o peritazgo técnico del VAR a pesar de la insistencia…todo eso es verdad. De ahí la importante del trillado refrán de la Verdad os hará libres… libres para entender, comprender y luego sanar y volver a empezar.

 

Aterrizada esta reflexión a nuestra realidad futbolística y societal que ahora comienza con nuevo gobierno y nueva búsqueda de clasificación al mundial, valoremos la verdad. De hecho apoyemos a la Comisión de la Verdad recién creada. Que nos cuente las versiones de los hechos de nuestra injusta, triste y sangrienta historia de los últimos 50 años colombianos. Que, como el partido #COLENG tiene fuerte influencia de Geopolítica y Economía Política. Así no se llegue en el país a una Justicia Retributiva o Sancionatoria de todos los violenta dores por todo lo violentado, ni a REPARAR a todos las victimas en todo lo dañado y perdido, por lo menos, rodeemos a la verdad de lo ocurrido. Como nación, démonos la oportunidad de re-jugar el partido nacional con total asertividad, contradicción y firmeza sí, pero sin rumiar desprecio, odio y rencor. Si podemos volver con la selección al Mundial, después del “Fue-gol-de-Yepes”, “fue-gol-de-bacca” “no-fue-penalti-de-Kane” podemos también calarnos, aguantarnos entre pensamientos distintos y avanzar como un solo país. Porque, si no se la habían pillado, en este Siglo XXI, el juego no es entre nosotros colombianos de la izquierda o la derecha, es entre colombianos dentro de un orden mundial establecido que dice que no estamos listos para mandarnos solos, para la soberanía de conocimiento, educación e innovación, creer en lo nuestro en vez de pagar por copiarnos de otros. Que no estamos listos ni para ascender en la copa mundo o ganar miss universo, ya casi pero nunca es suficiente. Un techo de cristal que nos deja ver la meta pero impide alcanzarla.

 

El juego es de Colombia para afuera, no para adentro entre la familia colombiana. Tenemos que ser Colombianos sintonizados en la tolerancia si es que no nos alcanzar para relacionarnos entre diferentes con simpatía… Necesitamos como con la selección rodear a nuestras víctimas, y avanzar cohesionados y decididos como nación, como sociedad civil consciente de que se está jugando el partido de su vida, todos los días.

 

  1. Ahí va una última gótica de bálsamo para nuestras heridas, otra gótica de verdad…..y ahora si chao.