2003, Bogotá, Redacción Periódico El Tiempo
Señor Director:.
Me complace que se discuta el tema de la licitación de aseo urbano en Bogotá (editorial del 2 de junio), pues me parece que este proceso ha estado lejos del principio de la transparencia y es bueno que los ciudadanos se enteren de este asunto. También me parece importante pensar el viejo problema de los rellenos sanitarios, los lixiviados y el medio ambiente.
Sin embargo, lamento que su periódico no hiciera ninguna referencia al problema humano que resulta de la licitación. Se trata de los recicladores de Bogotá, ochenta mil personas -entre ellos niños y ancianos- excluidas del circuito socio-económico de la ciudad, dentro de las cuales se cuentan campesinos desplazados por la violencia que no encontraron en la ciudad ninguna otra forma de supervivencia.
Durante 50 años, los recicladores han vivido de nuestra basura y su aprovechamiento, y dentro de muy poco estarán condenados a morirse de hambre o a delinquir, pues la basura y el reciclaje serán un negocio exclusivo de quienes ganen la licitación.
Imagínense una exclusión tal, que su subsistencia misma dependa de comerse parte de la basura, y la otra, clasificarla y venderla para ganarse un promedio de 1.750 pesos día, y que luego, cuando el reciclaje de la basura se convierte en un negocio enorme, se la quitan a ellos y a sus hijos.
Adriana Ruiz Restrepo.
Fuente: https://bit.ly/2PSqvrI