2009, Bogotá, Redacción Periódico El Tiempo
En esas luchas de los recicladores que parecen perdidas ante la justicia, siempre está la figura de una abogada. Se llama Adriana Ruiz-Restrepo, quien en su última batalla logró que les permitan seguir viviendo de la basura y que tengan la opción de convertirse en empresarios.
Esta caleña, que desde el Colegio Colombo Británico y luego cuando estudiaba derecho en la Universidad de los Andes decidió que su vida serían las causas sociales, se le midió a reclamar los derechos de los recicladores de un basurero recién cerrado, el de Navarro, en el oriente de la capital del Valle.
A través de la Fundación Civismo y Solidaridad (Civisol) y una tutela, logró que un fallo de la Corte Constitucional estableciera que en adelante los recicladores de Cali estén incluidos en los procesos de recolección, aprovechamiento y comercialización de los residuos.
El fallo es considerado histórico, no sólo porque protege los derechos de salud, educación y vivienda digna de los recicladores de Cali, sino porque se convierte en un antecedente para quienes quieran alegar los mismos derechos en la licitación de unos 2,5 billones de pesos que abrirá Bogotá, para contratar las firmas que recogerán las basuras en la capital del país.
Según la abogada, la idea era evitar que por leyes mal pensadas y políticas públicas negligente, se dé el mayor empobrecimiento de quienes, como los recicladores, están ya atrapados en circunstancias de pobreza.
No es su primera lucha por ellos, y que le valió ser destacada ayer en un artículo del periódico The Economist.
En el 2003, trabajó al lado de Nora Padilla, líder de la Asociación de Recicladores de Bogotá. La abogada y también politóloga hizo parte del grupo que se ´craneó´ la idea de incluir historias sobre las leyes contra la trata de personas en series como Todos quieren como Marilyn, Sin tetas no hay paraíso y Juegos prohibidos
Fuente: https://bit.ly/2CTOnrv