2009, Bogotá, Redacción Periódico El Tiempo
La abogada caleña ha sido la artífice de todo el proceso de reconocimiento de los derechos a los recicladores
En sus hombros se echó el peso de su defensa ante la Corte Constitucional y ahora que las entidades trabajan juntas en cumplir la sentencia decidió apartarse del proceso, aunque lo vigilará desde fuera del país. Esto dijo en entrevista para EL TIEMPO
¿Qué fue lo más difícil en este proceso para lograr trazar acciones que permitan el cumplimiento de la sentencia de la Corte Constitucional a favor de los recicladores?
Primero, que tanto el Estado-Administrador como los Recicladores-Administrados se articularan entre sí para poder actuar como dos partes. Me explico: el Estado, en vez de decidir y actuar como una sola institución de respuesta frente a sus ciudadanos-recicladores venía dando tres, la de la Nación-Superintendencia (como interventora de EMSIRVA); la del Departamento-CVC y la del Municipio-Alcaldía. A su vez, los recicladores venían divididos, funcionando en modo de supervivencia individual o grupal estrellándose unos contra otros, lo que les impedía siquiera visualizar una salida colectiva, de gremio, que progresivamente pudiera servirle a todos.
Luego, lo segundo, fue traducir lo normativo del derecho, a lo activo y concreto que es la política pública, traducir el deber- ser puntual a un proceso capaz de irrigar oportunidades reales y sostenibles en el terreno que es donde vive la gente. Es decir, del lado del Estado, parecía que las autoridades venían acostumbradas a hacer lo que les parece y no lo que toca según la constitución y ley a la que deben sujetarse, y de otra, los recicladores, como muchos otros colombianos, venían acostumbrados a sumisamente pedir favorcitos individuales o bien extrapolarse a un modo contestatario que termina en vías de hecho.
Fue difícil, además, ver lo extraño que resulta para muchos la asertividad en los derechos, argumentar para persuadir, empoderarse jurídicamente, aprender a usar la Constitución como carta de navegación, a entender la jurisprudencia y la ley como guía, entender que una autoridad pública detenta poder solo porque es un servidor, que todo ciudadano colombiano es un constituyente de Estado y merece deferencia, atención y respeto y que tiene además el derecho a reclamar sus derechos y a pedir cuentas a sus autoridades…fue un proceso duro pero ya vamos saliendo al otro lado.. Y juntos.
¿Cómo se logró destrabar el proceso?
Creo que fueron varias cosas: la necesidad de las autoridades de cumplirle a la Corte o incurrir en desacato a orden judicial; la necesidad de los recicladores de organizarse o seguir muriéndose de hambre y heredar ese destino a sus hijos; y las voluntades de todos los miembros del Comité de Inclusión de no desperdiciar una oportunidad histórica y mostrar que en este país, y en Cali, sí cabemos todos. Y bueno, de parte de CiViSOL, exigir y proponer, y luego volver a exigir un poco más y volver a proponer otra vez y hasta el desespero y el cansancio, pero siempre a la luz del derecho y por un bien común, y creo que eso sirvió para persuadir y confiar. Creo que aunque desgastante, esta actitud de empoderamiento jurídico sirvió para que el caso que ganamos en la Corte Constitucional no se quedara en papel y tinta y vaya camino a transformar la realidad de casi 3.000 personas. Creo que todo se destrabó cuando los orgullos bajaron y hubo disposición de entender, de oír, de aprender juntos a buscar una salida integral, articulada, sostenible, progresiva y de alto impacto social para los recicladores y todo Cali.
¿Ve un compromiso real de la Administración Municipal y de entidades como el Dagma y la CVC de cumplir con los acuerdos a los que llegaron?
Yo creo que sí, parte de lo que hicimos desde las 8 a.m. hasta las 9:30 p.m. de ese jueves y el intenso trabajo previo del fin de semana, fue construir un lenguaje común y una visión compartida de lo que esperamos convierta a nuestra Cali en la ciudad de la inclusión y la conciencia ambiental. Todo quedó consignado en una hoja de ruta que se estructura sobre los 5 pasos o pilares de la que ahora será la política publica de reciclaje de la ciudad de Cali. El DAGMA y CVC trabajarán juntos tanto en la política pública de fondo para todos los recicladores de Cali, como en las medidas humanitarias, urgentes y temporales, que cobijarán sólo a los ex -recicladores de Navarro. Como la orden judicial se les dio conjunta, entrabar el proceso por la razón que sea, cuando el camino jurídico está ya despejado y el aparato estatal enrutado, no solo sería moralmente reprochable, sino políticamente costoso y judicialmente sancionable, no creo que nadie quiera eso.
¿Confía en que la Superintendencia de Servicios y Emsirva también le cumplirán a los recicladores y la ciudad?
Yo sí confío y además la Superintendencia ha dado razones para confiar, a través de la gerente liquidadora de EMSIRVA. Lamentable si es que se requiera ir a las Cortes para encontrar una respuesta estatal, pero valió la pena y ahora todos estamos mirando hacia el mismo objetivo. Todo parece indicar que la Superintendencia, no solo acatará el fallo sino que respetará la voluntad de los caleños y sus autoridades, una voluntad orientada a que en Cali haya reciclaje y los recicladores sean los empresarios de la basura potencialmente reciclable. Pronto deberán sacar también una licitación que les da la posibilidad a los recicladores de licitar para ganarse la operación directa, como unión temporal de cooperativas de recicladores o que en su defecto favorece la inclusión de los recicladores en la operación del servicio público de aseo.
¿En cuánto tiempo sueña ver a los recicladores convertidos en empresarios de la basura?
Ser empresario es tener el derecho de hacer empresa, hacerse empresario es un proceso de aprendizaje, ellos ya son reconocidos jurídicamente como empresarios de la basura, ahora viene el reto de llenar ese título, aprendiendo a tener mayor gestión, proyección, confianza, democratización y capacitación en formación empresarial. Lo maravilloso es que ya están en ruta de agremiarse como ARCA, la Asociación de Recicladores de Cali, y contarán con una sede para facilitar los procesos de construcción de voz, información, organización e identidad, yo creo que en uno seis meses, ya arrancará la primera generación de empresarios de la basura y detrás de ellos vendrán màs. En un año deberían estar, los recicladores y la ciudad a todo máquina. De ellos y nuestro apoyo depende que Cali se vuelva una ciudad modelo de inclusión y de conciencia ambiental, si todo sigue como va, podremos ser ejemplo de inclusión social y esfuerzos colectivos ambientales y anti-calentamiento global..
¿Qué puede ser lo más difícil en este proceso que comienza de implementación de la política pública?
De un lado, la rápida articulación entre CVC-DAGMA-SSPD-EMSIRVA para implementar la política pública. Difícil también será que los recicladores se colectivicen rápidamente bajo una organización sombrilla que lidere el proceso hacia adentro y hacia afuera. Y me temo que no será fácil volver a concebir y entender la basura -reciclable y no reciclable- mejor dicho al aseo, no como un negocio o nicho de mercado privado sino como un servicio público para los ciudadanos y para la higiene, el embellecimiento, el ambiente sano y la buena salud de la ciudad, un servicio que de paso puede servir para reducir la pobreza de los recicladores al integrarlos en la prestación del servicio.
¿Qué puede significar este proceso que arrancará Cali, para los recicladores del resto del país?
Mucho. Un horizonte de inclusión después de casi un siglo de olvido, exclusión y discriminación. La posibilidad de que, ahora que la basura tiene valor, no los excluyan aún más y al contrario puedan emprender y desarrollarse como empresarios de la basura autónomos y no solo mediante lánguidos empleítos… Por ejemplo, las licitaciones de aseo del país tendrán que privilegiar como acción afirmativa la inclusión de los recicladores, los recicladores tienen una razón clara para organizarse mejor y más rápido, y si todo sigue como va, Cali y Colombia serán ejemplo para muchas ciudades del sur global que atraviesan circunstancias similares. Me gusta pensar que otros grupos en circunstancias de vulnerabilidad y exclusión como los recicladores van a creer otra vez que las vías del derecho sirven igual o más que las de hecho, y que las autoridades velarán por la inclusión no solo por razones de humanidad sino de sostenibilidad y paz social. Tal vez esto sirva para como ejemplo de que el buen derecho es una excelente estrategia de reducción de pobreza y acordarnos que la espina dorsal de la seguridad es la justicia, la injusticia en muchas ocasiones lleva a la violencia…
¿Cuál va a ser su participación en adelante en este proceso?
Ahora que ya la participación en el diseño de la política pública se cumplió en el Comité, baja la intensidad, gracias a Dios, de mi trabajo y esfuerzos, pues le corresponde ahora al Estado adoptar la política pública Pero estaré pendiente desde donde esté, que quede escrita, adoptada y se ponga en marcha, tanto en el componente humanitario como el de políticas públicas. CiViSOL sigue en el Comité y en función de veedor de la Corte. También estaré muy cerca de los recicladores y su proceso de agremiación. En todo caso ya hay miembros de CiViSOL en Cali que estarán de cerca en el proceso.
Fuente: http://bit.ly/2uNCSdd