2004, Bogotá, Red de Gestores Sociales

ISSN 1657 -6047 • Boletín No. 18 • Octubre / Noviembre de 2004

TEMA CENTRAL (p.6) SOBRE CÓMO HACER ALGO, o panorama de desarrollo desde la sociedad civil

Todos los días se habla sobre la sociedad civil, su importancia y su vinculación en el desarrollo del país; sin embargo es escaso encontrar una definición concreta del término. Con el ánimo de encontrar una definición acertada que nos permita aclarar las ideas al respecto, hemos invitado a la doctora Adriana Ruiz Restrepo Abogada de la Universidad de los Andes, especializada en derecho solidario, a redactar este texto, con el objetivo de abrir la discusión sobre el tema. Esperamos sus
comentarios y contribuciones al correo electrónico: boletin@rgs.gov.co

Hay demasiada desigualdad; excesiva concentración de la riqueza; la falta de oportunidades es grave… definitivamente hay que hacer algo!” Seguramente, en algún momento, todos los colombianos nos hemos hecho esta reflexión. Lo triste es que ese algo que tantos quieren hacer, empieza y muere en las ganas. A lo sumo llega a materializarse en una generosa limosna que ayuda a apagar temporalmente el incendio de la desigualdad. ¿Por qué es que no se concretan las ganas de hacer algo en una iniciativa de desarrollo sostenible y de impacto? ¿Por qué en muchos casos, no podemos  pasar del dicho al hecho? Dos razones principales:

Primera Razón: Creemos que el Estado y el Mercado son los verdaderos responsables de hacer todos los algos de los que dependen la creación de riqueza y el desarrollo del país. Así, las múltiples ideas de hacer algo desde nuestro horizonte ciudadano, se desechan y ello se justifica rápidamente con la idea de que hacer algo no nos corresponde, que eso es asunto del Estado y el Mercado. Auto- resignados continuamos   nuestro camino concentrados en la órbita del interés propio o subjetivo: familia, salud, el lucro de los negocios, el aumento del sueldo y las vueltas por hacer.

Sin perjuicio de las responsabilidades de uno y otro en la creación y redistribución de riqueza y oportunidades, la verdad poco conocida es que los ciudadanos, o mejor, la sociedad civil que estos conforman, constituyen el tercer actor clave y complementario a las fuerzas del Estado y el Mercado en el desarrollo de un país.

La Sociedad Civil, que hace años –sobretodo en época de reyes se denominaba “el pueblo”- es el término con el que se identifica en la actualidad a los ciudadanos frente al aparato estatal y las iniciativas capitalistas del mercado. Su rol en el desarrollo es fundamental pues no sólo de la solidaridad que impere en la sociedad civil depende la cohesión de una nación sino las posibilidades mismas de que la dignidad humana prevalezca en toda actividad. Sin solidaridad ciudadana, es decir, cada quien halando para el lado de sus intereses egoístas, el proceso de desarrollo -que es siempre un proceso plural- no puede ser exitoso. Lo colectivo, lo general, lo de utilidad común son derroteros irremplazables en el proceso de crecimiento de un país.

Hay quienes estiman que esto no es cierto: que el desarrollo sí se puede alcanzar mediante la búsqueda del interés particular y suelen poner a Estados Unidos como ejemplo. La verdad es que tienen razón: la búsqueda del interés privado sí lleva al desarrollo de un país. Ahora bien – y ésta es la otra parte de la verdad- siempre y cuando se cuente con una sólida plataforma de sociedad civil, es decir, un universo cívico, activo y solidario, que actúe como medio conductor para la suma efectiva de los intereses privados. La fortaleza de la sociedad civil es pues el contrapeso estructural a la primacía del interés económico privado. No en vano los países de mayor liberalismo económico reportan un impresionante número de Organizaciones de la Sociedad Civil –OSC-. Desde la niña scout que vende galletitas para recoger fondos para los ancianos desamparados, las organizaciones de vecinos de cuadra, hasta las grandes fundaciones de empresarios como Ford, Soros o Rockefeller. Otros países con menor liberalismo económico, como Francia, si bien no vehiculan la solidaridad a través de   numerosas   organizaciones de la sociedad civil –OSC- como ocurre en países anglosajones, lo hacen a través de la más arraigada noción de ciudadanía, con todos los deberes y derechos que ésta conlleva. Sin importar el modelo, es siempre fundamental contar con ciudadanos solidarios y comprometidos en el desarrollo de un país.

Colombia no es la diferencia, y aunque comparativamente con   otros   países del sur no estamos tan mal, nuestros grandes desafíos de paz y desarrollo exigen mayores esfuerzos de solidaridad.   En   esa   medida,   aspirar a que estos sean resultados exclusivos de la actividad estatal y el uso del capital, equivale a insistir, día tras día, en parar a Colombia en un trípode de dos patas. Sin embargo no se puede desconocer que en el país hay muchos ciudadanos que de verdad quisieran hacer algo para generar riqueza y mejorar las oportunidades de su entorno, pero no lo hacen, por una segunda razón: no tienen claridad sobre qué algo pueden hacer.

Segunda razón: No hay educación en la solidaridad como valor democrático; con frecuencia se le confunde con la caridad cristiana o la benevolencia social y por tanto, con contadas excepciones, la   solidaridad   no pasa de gestos intermitentes y atomizados en el escenario social.

Es por ello que en este documento y la guía complementaria, se pretende dar una orientación preliminar al respecto. Aunque originalmente este contenido no es más que una lectura hipotética de un trabajo académico, la idea de presentarlo aquí y para la consideración de la Red de Gestores Sociales es contribuir a forjar un conocimiento más preciso del universo de las iniciativas solidarias, o en otros términos, una especie de “menú de opciones para hacer algo”.

Descartados los ciudadanos que trabajan como funcionarios del Estado cuyas actuaciones siempre obedecen al interés público, los ciudadanos que se desempeñan en el sector privado tradicional, aquel en el que se busca el incremento de la riqueza personal, pueden simultáneamente incidir en el desarrollo social. Cabe anotar que no se trata del cumplimiento a la ley laboral, ambiental o tributaria, pues éste es un mínimo obligatorio (de lo contrario incurrirían en sanciones) y por tanto no se tiene como un mérito social.

Las tendencias de solidaridad que se dan desde el mercado capitalista sea éste financiero, comercial o industrial son principalmente:

La Responsabilidad Social Empresarial: es un modo de solidaridad en virtud del cual los empresarios introducen dentro de su proceso productivo de bienes o servicios, estándares de compromiso social con la comunidad y el medioambiente. Al tiempo que buscan el rendimiento de su capital, luchan contra la drogadicción en sus empleados, venden productos que resulten de la sustitución de cultivos ilícitos o erradican toda explotación infantil y la corrupción privada, entre otras cosas.

Empresa Social: es un modo de solidaridad en virtud del cual los empresarios estructuran su organización de forma tal que se obtenga lucro a través de un medio social. Así producen artesanías con población autóctona, contratan exclusivamente madres cabeza de familia, crean obras de arte con discapacitados, prestan servicios con soldados o venden productos orgánicos que respetan el medio ambiente.

Mas allá de las iniciativas de lucro egoísta que generan la dinámica del mercado, y desde donde se puede también ejercer la solidaridad ciudadana, hay todo un universo de organizaciones -que la doctrina llama el Tercer Sector– que no responden al típico ánimo de enriquecimiento singular del Mercado ni a la función publica del Estado, sino a iniciativas cívicas de solidaridad. Este tipo de organizaciones sin ánimo de lucro, o mejor, sin ánimo de lucro subjetivo pero con ánimo de lucro objetivo o para la organización y los fines que ésta persigue, puede clasificarse en dos subgrupos:

Las Organizaciones de la Economía Solidaria: personas jurídicas sin ánimo de lucro que mediante la autogestión buscan que la organización genere riqueza u otro bienestar económico para todos sus dueños-afiliados.

Pertenecen a esta categoría las cooperativas, los fondos de empleados y las mutuales principalmente. ( Ver Ley 454 de 1998 )

Las Organizaciones Solidarias de Desarrollo: personas jurídicas sin ánimo de lucro en la que los miembros contribuyen a la generación de desarrollo social y político para una colectividad o la comunidad en general. Pertenecen a esta categoría las fundaciones, las corporaciones o asociaciones sin ánimo de lucro, muchas veces conocidas como ONG, las organizaciones de voluntariado, las juntas de acción comunal y las veedurías, principalmente.

Es de destacar que el hecho de que ciudadanos conformen una mutual de empleadas   domesticas,   una cooperativa de pescadores o la fundación para salvar al delfín rosado y la asociación de protección de derechos de los desplazados, justifican en Colombia y en el mundo, que los legisladores hayan consagrado, para este tipo de organizaciones, un tratamiento preferencial. Dado que se trata de Organizaciones de la Sociedad Civil –OSC- que inciden en el mejoramiento de una colectividad particular o de la comunidad en general, a través de la redistribución de la riqueza o de oportunidades, éstas gozan de prerrogativas tributarias, de mercado y de contratación.

Es probable que si se fomenta la creación de las principales organizaciones del Tercer Sector en todo el país -así como la responsabilidad que automáticamente asumen frente al Estado y la Comunidad- estas organizaciones impulsen de forma impactante el desarrollo del país y complementen al Estado y el Mercado. No en vano decía el autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupery, que en la vida no hay solución, sino fuerzas en marcha, que no hay sino que crearlas para que las soluciones las sigan.

 INTENSIDAD DE LA SOLIDARIDAD

Tendencia de Responsabilidad Social Empresarial

Tendencia de Empresa Social

Organizaciones de la Economía Solidaria (Cooperativas, mutuales, etc..)

Organizaciones Solidarias de Desarrollo (Fundaciones, JAC…)

Personas jurídicas creadas con ánimo de lucro subjetivo:

Personas jurídicas creadas sin ánimo de lucro subjetivo:

buscan generar riqueza para los dueños del capital de la organización

buscan generar riqueza para la organización misma que persigue un interés colectivo de todos  los  miembros o un ámbito del interés general.

LA SOLIDARIDAD: SECTOR EMPRESARIAL Y TERCER SECTOR 

Fuente:   ARuiz-R Tesis documentos de Trabajo

Mayores informes: Adriana Ruiz Restrepo Asesora del International – Center for Not-for-Profit law Teléfono: (091 ) – 5960500 Ext. 1714 – 1790 – E-mail: derechosol@hotmail.com

GUÍA DEL GESTOR SOCIAL

¿Cuáles son las Organizaciones de la Economía Solidaria?

(Ley 454 de 1998)

Cooperativa: persona jurídica sin ánimo de lucro que le permite a un ciudadano, en unión de otros, ser al mismo tiempo dueño y beneficiario de una organización de explotación económica. Al final del ejercicio, si la organización generó un excedente de riqueza (lo que en las sociedades con lucro se llama utilidades del capital) éste se regresa a la organización misma. Es decir, se reinvierte en beneficios para la totalidad de sus afiliados- dueños mediante el enriquecimiento de los aportes que estos hayan hecho  originalmente, o bien, a engrosar sus reservas, o ejecutarse en educación y solidaridad; los aportes se devuelven una vez se retira el afiliado. (Ver Ley 79 de 1988).

Los ciudadanos constituyen cooperativas para gozar de beneficios económicos como vacaciones y recreación para la familia; acceder al crédito; comercializar la leche o el café que producen sus afiliados; construir vivienda, organizarse como transportadores; crear y ser usuarios de servicios públicos como el acueducto; crear un colegio para sus hijos, etc..La cooperativa entendida como modelo de solidaridad económica es la base muchas otras modalidades de organización, dentro de las cuales se comprende la Administradora Pública Cooperativa, que por no ser de iniciativa civil sino de una entidad publica territorial no se podría entender como una organización ciudadana. Ahora bien las otras modalidades son:

Institución Auxiliar Cooperativa: persona jurídica sin ánimo de lucro que se crea con el exclusivo propósito de incrementar y desarrollar al sector cooperativo mediante una actividad especifica conexa al sector, como por ejemplo el apoyo contable o la distribución de productos de una cooperativa etc.

Precooperativa: como su nombre lo indica es una persona jurídica sin ánimo de lucro que carece de la capacidad económica o técnica para ser una cooperativa como tal pero que espera convertirse en una antes de cinco años. Para ello debe contar con la orientación y apoyo de una entidad promotora que podrá ser una persona jurídica pública o privada.

Cooperativa de Trabajo Asociado: persona jurídica sin ánimo de lucro en la que los aportes de los afiliados no son una cuota de capital o el café para comercializar, sino la capacidad de trabajo misma que cada afiliado pueda ofrecer. Se trata de personas que comparten un mismo oficio o profesión y se asocian para prestarlo. Un ejemplo clásico es un grupo de vigilantes que constituyen una CTA para ofrecer sus servicios. Aunque la cooperativa es de propiedad colectiva y ellos no son empleados sino asociados de la misma, cada uno tiene derecho a recibir una compensación por la labor que realiza individualmente y la previsión social que de ello se deriva.

Empresa Comunitaria es la organización que permite, a los beneficiarios de la reforma agraria, principalmente campesinos de escasos recursos, asociarse para producir y explotar la tierra adjudicada y la producción agropecuaria. Busca la promoción social, económica y cultural de sus asociados. Se diferencia de una cooperativa campesina en que, aunque también es una forma asociativa y auto gestionaria, en la empresa comunitaria sí hay distribución de utilidades o perdidas entre sí al final de cada ejercicio, y proporcionalmente a los aportes que pueden ser en trabajo, industria, servicios u otros bienes. ( Ver Ley 160 de 1994 )

Mutual: persona jurídica sin ánimo de lucro, también llamada asociación mutual, organización de Socorro Mutuo o Auxilio Mutuo. De propiedad y beneficio colectivo, las crean los ciudadanos para brindarse ayuda recíproca frente a riesgos eventuales y satisfacer sus necesidades mediante la prestación de servicios de seguridad social. Las contribuciones económicas que se entregan, a diferencia de una cooperativa, no tienen ningún crecimiento ni se devuelven a sus asociados al momento de su retiro. Las prestaciones que ofrecen son asistencia médica, farmacéutica, funeraria, subsidios, ahorro y crédito y actividades culturales, educativas, deportivas o turísticas. (ver Decreto Ley 1480 de 1989 )

Fondo de Empleados: persona jurídica sin ánimo de lucro que crean los ciudadanos en su condición de asalariados de una empresa dada o de varias empresas dentro de una misma actividad económica,-marroquinería por ejemplo- con el fin de tener fácil acceso al servicio de crédito. El fondo de empleados se funda en los aportes de los afiliados quienes ahorran un porcentaje de su ingreso en forma permanente mediante una cuota determinada y limitada a un porcentaje del salario. (ver Decreto 1481 de 1989).

Las Organizaciones Solidarias de Desarrollo son principalmente:

Fundación: persona jurídica sin ánimo de lucro que se crea a partir del patrimonio económico que destina una persona o grupo de personas para perseguir fines de utilidad común como por ejemplo la protección del Río Bogotá o de los niños de la calle, el fomento a la microempresa o la salvaguardia del patrimonio cultural. No hay asociados ni afiliados; el patrimonio económico se mantiene y gerencia por un Consejo de la Fundación. La utilidad de los negocios que realice la fundación siempre se reinvertirá en la organización misma y el fin que persigue. (Ver Código Civil, artículos 633 y ss)

Corporación Sin Ánimo de Lucro: persona jurídica que se crea a partir de la libertad de asociación, es decir, la unión de voluntades de personas que buscan lograr, sin ánimo de lucro, un mismo fin que puede ser de utilidad común, como la asociación de protectores del Río; de ayuda a la población de la calle, o defensa de los derechos humanos, o tambien de interés colectivo, como, la asociación de odontólogos de una ciudad o de padres de familia en un colegio. La financiación depende de las cuotas de asociación que cancelan sus miembros; la utilidad de los negocios que realice la organización siempre se reinvertirá en la misma y el fin que persigue. (Ve Código Civil, artículos 633 y ss)

Organización No Gubernamental – ONG: No es un tipo de persona jurídica como tal, es el término que se utiliza para distinguir a todas las fundaciones y aquellas corporaciones (también llamadas asociaciones) que trabajan en ámbitos del interés general y de utilidad común.

Junta de Acción Comunal: persona jurídica sin ánimo de lucro que se crea a partir de la voluntad de los residentes de un lugar, usualmente los vecinos de un barrio que aúnan esfuerzos y recursos para mejorar su calidad de vida procurando el desarrollo de la comunidad, es decir a través de la cultura, la capacitación, el empoderamiento político, el espacio publico e inclusive el mejoramiento económico, caso en el cual, el negocio se tendrá por economía solidaria. (Ver Ley 743 de 2002 )

Organizaciones de Voluntariado – ODV: persona jurídica sin ánimo de lucro que busca desarrollar planes, programas, proyectos y actividades con la participación de voluntarios para contribuir al desarrollo de la persona y las comunidades y fomentar una conciencia ciudadana solidaria y participativa. Los voluntarios aunque no reciben remuneración actúan en forma comprometida y responsable ofreciendo su tiempo y trabajo a personas con dificultades, apoyo a la tercera edad, alfabetización y construcción de vivienda, entre otros. (Ver Ley 720 de 2001 )

Veeduría: mecanismo que utilizan un grupo plural de ciudadanos o personas jurídicas del tercer sector -organizaciones civiles y solidarias- con el propósito de vigilar que la gestión pública efectivamente responda al interés general y la observancia de los principios de moralidad, eficacia, imparcialidad y publicidad. Es irrelevante si la gestión pública la desarrolla una entidad del Estado o por delegación o contrato con una entidad privada, nacional o internacional, lo determinante para efectos de la veeduría es el empleo de recursos públicos. (Ver Ley 850 de 2003).

Texto elaborado gracias a los aportes de la doctora Adriana Ruiz Restrepo, asesora del International Center For Not For Profit Law.

Mayores informes: www.juriscol.banrep.gov.co www. senado.gov.co

EDITORIAL

La Constitución Política de Colombia de 1991 asegura a sus ciudadanos la libertad de asociarse voluntariamente y al mismo tiempo garantiza valores fundamentales de democracia y participación ciudadana. Esta garantía se convierte en la base de las entidades sin ánimo de lucro, constituidas como personas jurídicas que conforman un sector que colabora con el Estado en el cumplimiento de las finalidades de interés general y servicio a la comunidad.

Las organizaciones no gubernamentales, mejor conocidas por la sigla ONG, se han convertido en protagonistas de la vida pública de todo el mundo en las últimas décadas gracias, entre otras cosas, a su activa participación alrededor de causas económicas,   ambientales,   políticas,   raciales, de género y muchas otras que involucran los derechos de los pueblos. Pero también gracias a su trabajo solidario y entusiasta en la lucha contra el hambre, la exclusión y en la búsqueda de acceso equitativo a los beneficios de la democracia y el desarrollo.

En Colombia, este tipo de instituciones comenzaron a surgir en la década de los sesenta, constituyéndose en entidades de derecho privado, sin ánimo de lucro, con claros objetivos de beneficio social. Las ONG son entidades autónomas, sin ingerencia estatal o gubernamental en sus decisiones, aunque sus trabajos siempre se desarrollen en campos donde el Estado tiene responsabilidades.

Los beneficiarios de sus programas son personas diferentes a los miembros de la institución y esta característica las hace diferentes de las organizaciones de base, que son aquellas formas de organización de un grupo de personas para dar solución a sus propias necesidades particulares. También las diferencia la inclusión de saldos pedagógicos en las actividades que desarrollan con las comunidades, en las cuales están siempre presentes la promoción de valores y actitudes de justicia social, equidad, democracia, participación y solidaridad.

Sin embargo, dada la vastedad del tema y las innumerables posibilidades de asociación que se pueden presentar, ha sido difícil tanto para legisladores como para los mismos ciudadanos determinar cuál es el tipo de asociación más acorde con su intención de apoyo a la comunidad. A partir de la Constitución de 1991 y retomando la legislación existente en materia de asociatividad, han sido muchos los títulos publicados por algunas entidades que manejan el tema, con el fin de generar una orientación a todo aquel que quiera agremiarse.

Esta edición del Boletín de la Red de Gestores Sociales quiere sumarse a esos esfuerzos, mostrándole a nuestros lectores un panorama general de opciones para asociarse, recomendando al mismo tiempo la normatividad que existe para cada caso y reseñando experiencias exitosas de ciudadanos colombianos que descubrieron la importancia de trabajar desde la sociedad civil en pro del fortalecimiento de la nación. así mismo queremos abrir la discución para encontrar diferentes opiniones sobre este tema, para lo cual esperamos sus comentarios y contribuciones al correo electrónico: boletin@rgs.gov.co

IDEAS, PROGRAMAS Y PROYECTOS

FABIO GÓMEZ, un corazón solidario, un empresario con sentido social

Era difícil adivinar que era un empresario dedicado a la recreación de grandes máquinas. Uno se los imagina extrovertidos y con vestimentas de colores alegres. Sin embargo él aparecía siempre con colores claros, sereno, ecuánime, algo distante pero absolutamente presente y feliz. Reflejaba el estado de ánimo que su ciudad de hierro y luces inspiraba en los niños y adultos que circulaban por la Avenida Quinta.

Absolutamente vallecaucano, nacido en Buga y criado en Cali, casado, con cinco hijos, estuvo siempre enamorado de las personas y los animales. Quienes lo conocieron de cerca saben que su ternura e imaginación lo llevaban a extremos como reivindicar que, así como él y su familia, sus perros y pájaros también tenían derecho los domingos a recibir un desayuno especial que él mismo les preparaba y servía.

Autodidacta, empresario, líder cívico; pocas personas reflejan la grandeza del espíritu humano como Fabio. Alejado de cocteles, flashes y reconocimientos, no era extraño verlo parado en una esquina de Cali charlando con un viejo, oyéndole sus historias e inquietudes, como si dispusiera de todo el tiempo del mundo para esa persona, en ese instante.

Solía entender las necesidades de los demás como pocos. Su concepción de la dignidad humana le permitía inclusive comprender la vanidad de los viejitos de la calle, quienes se quejaban de que la tercera edad y la indigencia los habían dejado desdentados. Solían decirle que, más que no poder comer era la estética lo que más les afectaba -estaban terminando su vida como la habían empezado: muecos- Nadie más que Fabio podría haberlos entendido tanto: discretamente los invitaba a echarse una pasadita por la Fundación de Apoyo a la Solidaridad (FAS). En esa, su fundación, se vio obligado a crear un programa de cajas dentales.

Mucho más que una Fundación

La Fundación de Apoyo a la Solidaridad – FAS, que Fabio Gómez, con sus hermanos, Diego y Bernardo, crearon hace más de 20 años en la casa que heredaron de sus papás, ha sido durante muchos años, la excusa desde donde él, su familia –incluida Teresa, su gran amiga y gerente- y tantos colaboradores más, ofrecían su solidaridad a través de soluciones permanentes. Tal vez el programa más pequeño y simpático sea el odontológico para viejos, pero desde esa casa Fabio irradiaba ayuda y alegría a través de planes y proyectos hacia diferentes grupos poblacionales de la ciudad.

Alrededor de la pileta central del patio de la Fundación se revelan sus diferentes iniciativas: examen visual y gafas para niños, sillas de ruedas, muletas y prótesis para quienes por su pobreza terminan amarrados a la inmovilidad y sede para la Patrulla Aérea del Pacífico que lleva salud por los aires. Sobre una mesa de reuniones -pocos lo recuerdan en un escritorio de oficina- la constancia de su civismo: papeles y recibos de las muchas y diversas iniciativas de solidaridad que gestaba o de las que hacia parte: Corporación Regional de Rehabilitación del Valle, Fundación Casa de Colombia, Compañeros de las Américas, Fundamor, Fundación para limitaciones múltiples, la Fundación de Talleres Especiales, el Fondo de Drogas para el Cáncer, Fundación para el Desarrollo de Yumbo, la Red Iberoamericana de Adultos Mayores de Yumbo, Colficali, Club deportivo Nuevos Horizontes, Fundación Ecoparque Llanogrande de Palmira, Fundación Trascender, Hospital Geriátrico Ancianato de San Miguel, Fundación Goodyear, Fundación Propal, Asociación de Limitados Visuales del Valle, Grupos Scout y Scout – Regional Valle del Cauca y la FES. Más allá de su departamento, también se comprometió con la Fundación Niños del Papel de Bucaramanga y las Fundaciones Futuro para la Niñez y Finsocial en Medellín, entre otras.

Así mismo, desde la Cámara de Comercio de Cali, en donde actuó como suplente en Junta Directiva, y particularmente desde el Club Rotario, los Clubes Rotarac, Interac, Colrotarios, el Club de Leones y la Fundación Leonística, Fabio siempre buscaba la creación de proyectos colectivos y cívicos de gran envergadura, sin que por ello perdiera de vista solidarizarse a cualquier escala. Soñó por ejemplo un banco de proyectos e iniciativas de solidaridad que mediante portafolios gestionara cooperación internacional y vigilara su impacto efectivo en la comunidad. Simultáneamente, realizaba jornadas de salud para niños de estrato 0 a 2 y adultos mayores, o bien se concentraba en el hogar de paso “Refugio de Vida”. Una modesta casita en donde se hospedan los niños que vienen de poblaciones lejanas para ser intervenidos o tratados en los hospitales de Cali, y que luego, convalecientes o aun enfermos, no están en capacidad de emprender un largo viaje por carretera de regreso a casa, ni disponen de los recursos para pagar un sitio donde alojarse con sus acudientes. Fabio, en un proyecto colectivo con el ICBF, los Rotarios y otros ciudadanos, creó este refugio.

Además de su solidaridad directa, Fabio –como el nombre de su Fundación lo indica- apoyaba la solidaridad misma. Su parque de diversiones le fue muy útil para este propósito; solía ser la

forma mediante la cual apoyaba financieramente muchas de las iniciativas de solidaridad de otros. A los micro-proyectos de solidarios que se le atravesaban en el camino solía cederles Pases de la Ciudad de Hierro con derecho a ocho atracciones, estos se encargaban de venderlos para así recoger fondos para sus múltiples iniciativas de ayuda. No contento con ello, luego presentaba entre sí a los gestores, propiciando sinergias que siempre lograba crear. Su ciudad de hierro, además, la cerraba para fiestas privadas especiales, sus invitados eran todos aquellos que por razones económicas o físicas nunca hubieran podido ingresar al Parque.

Para Fabio las limitaciones siempre fueron un desafío por asumir. Por ejemplo, pocos entendieron por qué durante más de 18 años, el responsable de la seguridad y vigilancia de la Fundación ha sido justamente un hombre en muletas. De hecho siempre apoyó a todos quienes querían de una u otra forma trabajar o soñar un país mejor. Sé que entre muchos, Fabio creyó y apoyó a un hombre ciego que quería ser alcalde, a un capitán de la policía que quería hacer fiestas de navidad para los habitantes de la calle y a una niña de doce años que quería entregarles regalos en Navidad, a quien soñaba con inventarse un especie de derecho para ayudar a la gente, a los que querían construir sus propias sillas de ruedas, y a los doctores que soñaban con llevar salud a los sitios del Valle y el Chocó a donde sólo se puede llegar en avioneta. De hecho, estos últimos lo nombraron miembro honorario de la Patrulla Aérea Colombiana, Seccional Pacífico.

Fabio Gómez Delgado fue asesinado en una calle de Cali, el 27 de octubre de 2003 . Desde entonces, él se debe encontrar en el sitio que él describía como el cielo: un lugar donde todos caben y no hay desigualdad. Por su pensamiento y la forma como vivió, cientos de vallecaucanos lo homenajean con el recuerdo cotidiano de la solidaridad que les dejó mejores condiciones de vida. Parece ser que entre los tantos merecidos homenajes que Fabio ha recibido, él se hizo merecedor y titular vitalicio de la distinción que lo destaca como amigo inolvidable de Cali.

Texto redactado por Adriana Ruiz Restrepo para el Boletín de la Red de Gestores Sociales.

Mayores informes: Teresa Murillo Mejía Coordinadora Ejecutiva – Fundación de Apoyo a la Solidaridad – Calle 23 AN No. 2N-61 Cali – Valle del Cauca – Tel: (092 ) 6672879.

 

Fuente: http://bit.ly/2gDKRVQ